El programa contempla una inversión superior a $2.054 millones, con una duración de 360 días —hasta el 1 de febrero de 2027— y estará a cargo de la empresa Eliecer Soto Oyarzún (EESO), bajo supervisión técnica del Serviu regional.
El seremi de Vivienda y Urbanismo, Marco Uribe Saldivia, destacó que este contrato “es clave para la prevención y la seguridad de nuestras ciudades”, ya que permite anticiparse a eventos climáticos y disminuir el riesgo de inundaciones en sectores históricamente más vulnerables.
La red secundaria de aguas lluvias incluye rejillas, sumideros, cámaras y colectores subterráneos encargados de captar y evacuar las precipitaciones. El contrato considera limpieza sistemática, reparaciones, mantención de plantas elevadoras y ejecución de obras civiles necesarias para asegurar su correcto funcionamiento.
El director (s) del Serviu Magallanes, Omar González Asenjo, explicó que el plan incluye una cuadrilla de emergencias permanente, lo que permitirá responder rápidamente ante lluvias intensas. Además, las plantas elevadoras cuentan con sistemas de telemetría que facilitan la detección remota de fallas.
Reposición frente al Estadio Fiscal
En el marco del inicio del contrato, las autoridades anunciaron la reposición del sumidero ubicado en calle Enrique Abello, frente al Estadio Fiscal de Punta Arenas, junto con la reparación del pavimento dañado por recientes condiciones climáticas. Las obras comenzarían a fines de febrero o inicios de marzo, una vez tramitados los permisos de tránsito.
También se gestionan autorizaciones para intervenir un sumidero en calle José Menéndez, cercano a Chiloé.
Entre las primeras acciones destaca la limpieza de un colector de 400 milímetros en avenida Los Flamencos, en un tramo de 800 metros, además del reemplazo de tapas de cámaras en mal estado en sectores peatonales como calle Sarmiento.
En Puerto Natales, las primeras labores consideran la limpieza de sumideros y cámaras en avenida Pedro Montt, desde Yungay hacia el norte, fortaleciendo la capacidad de evacuación en la costanera.
El contrato contempla planificación por cuadrantes y monitoreo permanente de sectores críticos, reforzando un enfoque preventivo ante fenómenos climáticos cada vez más intensos en la región.