Estados Unidos autorizó la venta y reexportación de petróleo y gas hacia Cuba bajo estrictas condiciones, en un giro que abre un limitado respiro energético para la isla. Sin embargo, un nuevo hecho de violencia en el mar entre ambos países amenaza con empañar este incipiente acercamiento.
La medida permite exportaciones siempre que el combustible llegue exclusivamente al sector privado cubano y a actividades económicas no estatales, incluidas necesidades humanitarias. El Tesoro, habilitó ciertas transacciones incluso con crudo venezolano, en un contexto marcado por décadas de embargo y recientes sanciones petroleras que agravaron la crisis en la isla.
No obstante, la noticia quedó opacada tras la muerte de cuatro tripulantes de una lancha con matrícula de Florida, abatidos por fuerzas guardafronteras cubanas. Según La Habana, la embarcación abrió fuego al ser interceptada en aguas territoriales, mientras Washington pidió verificar de forma independiente lo ocurrido.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos responderá “en consecuencia” una vez reúna todos los antecedentes, mientras Florida abrió una investigación propia. La advertencia de eventuales sanciones vuelve a tensionar la relación bilateral y ensombrece el carácter histórico de la flexibilización energética.