Con una mirada puesta en los desafíos que enfrenta la Región del Biobío, el Secretario Regional Ministerial del Medio Ambiente, Mario Delannays Araya, realizó este viernes la Cuenta Pública Participativa 2026, instancia que permitió dar cuenta del trabajo desarrollado por la cartera y proyectar los principales procesos que continuarán durante los próximos años.
La Cuenta Pública permitió poner en perspectiva una gestión ambiental regional que enfrenta una nueva etapa, marcada por la implementación de reformas institucionales, nuevos instrumentos de planificación y la necesidad de avanzar hacia una gestión que responda a las particularidades de los distintos territorios.
Consolidación de la nueva institucionalidad ambiental
Entre los principales desafíos regionales se encuentra la consolidación de la nueva institucionalidad ambiental, con la implementación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).
En el Biobío, este proceso considera el traspaso de 21 funcionarios provenientes de CONAF, entre guardaparques y profesionales, junto con el desarrollo de un Plan Regional de Gestión del Cambio que permita asegurar una transición ordenada y la continuidad de las funciones asociadas a la protección de las áreas protegidas.
En paralelo, se proyecta avanzar en la Planificación Ecológica, nueva herramienta de gestión ambiental que permitirá identificar infraestructura ecológica, proponer sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad y establecer buenas prácticas para su protección, incorporando criterios ambientales en las decisiones sobre el territorio.
Calidad del aire y acción climática
En materia de calidad del aire, durante los próximos años continuarán los procesos de revisión y actualización de los Planes de Prevención y/o Descontaminación Atmosférica del Concepción Metropolitano y Los Ángeles, junto con la elaboración del Plan de Descontaminación Atmosférica para Curanilahue.
Estos procesos constituyen herramientas fundamentales para seguir avanzando en la protección de la salud de las personas y en el mejoramiento de la calidad ambiental de los territorios, considerando las particularidades y fuentes de contaminación presentes en cada zona.
Educación ambiental como desafío estratégico
La educación ambiental constituye también uno de los principales desafíos para los próximos años. Actualmente, 348 establecimientos educacionales de la región cuentan con Certificación Ambiental, una base que permitirá seguir ampliando el trabajo en torno al reciclaje, la biodiversidad, la acción climática y el cuidado de los ecosistemas.
Al respecto, el seremi del Medio Ambiente, Mario Delannays, señaló que “el desafío hacia los próximos años es seguir ampliando el alcance de la educación ambiental, fortaleciendo la participación de los establecimientos en procesos de reciclaje y generando mayores espacios de aprendizaje y colaboración que permitan incorporar en las nuevas generaciones el cuidado de la biodiversidad, la gestión de residuos, la acción climática y la protección de los ecosistemas como parte de la vida cotidiana”.
Una gestión de residuos con foco en los territorios
La economía circular y la gestión de residuos constituyen otro de los principales desafíos regionales y nacionales. En este ámbito, destacan los hitos de inicio del diseño de los Planes de Residuos Locales (PRELO) en Cañete y Chiguayante, experiencias piloto que permitirán desarrollar herramientas de planificación adaptadas a las distintas realidades comunales y generar aprendizajes que posteriormente puedan ser replicados en otros municipios de la región.
A esto se suma la búsqueda de soluciones que permitan mejorar la gestión de los residuos sólidos domiciliarios en el Biobío, en el marco del reinicio del trabajo de la Secretaría Regional de Residuos y Economía Circular.
En materia de reciclaje, durante 2026 se ejecutará en Los Ángeles el proyecto del Fondo para el Reciclaje “Contigo Promovemos y Valorizamos los Residuos Orgánicos”, iniciativa que cuenta con un financiamiento cercano a los $14 millones y que busca fortalecer la valorización de residuos orgánicos desde el territorio.
Fortalecer la gestión ambiental regional
En materia de evaluación ambiental, uno de los principales desafíos será continuar agilizando los procesos, manteniendo su calidad técnica y resguardando el estricto cumplimiento de la normativa ambiental vigente.
En este contexto, la región enfrenta el desafío de acompañar una cartera de 27 proyectos que, en conjunto, representan inversiones por más de US$1.178 millones, resguardando que su desarrollo sea compatible con la normativa y los estándares ambientales aplicables.
De esta manera, la Cuenta Pública permitió no solo conocer la gestión ambiental regional, sino también proyectar una agenda centrada en consolidar la nueva institucionalidad ambiental, fortalecer la acción cli-mática, mejorar la gestión de residuos, y trabajar por una gestión am-biental que responda a las necesidades y desafíos de los distintos terri-torios de la Región del Biobío.