Durante décadas, la pirámide alimenticia de Estados Unidos —impulsada por el Departamento de Agricultura (USDA)— promovió los cereales como base de la dieta y limitó grasas y carnes rojas. Ese enfoque dominó las Guías Alimentarias para los Estadounidenses y gran parte del mundo occidental desde mediados del siglo XX.
Las nuevas Guías Alimentarias 2025–2030, elaboradas por el USDA y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), marcan un quiebre. Presentan una pirámide invertida que prioriza proteínas, lácteos enteros, grasas saludables, frutas y verduras, reduciendo el rol central de los carbohidratos refinados.
A diferencia del modelo anterior, esta versión rehabilita alimentos como la carne roja, la mantequilla y la leche entera, y pone énfasis en reducir ultraprocesados y azúcares añadidos. El cambio se apoya en estudios citados por The Washington Post y análisis del Food Is Medicine Institute de la Universidad de Tufts.
El giro también responde a investigaciones recientes como las publicadas por la London School of Economics y artículos en JAMA, que cuestionan dietas altas en ultraprocesados. Bajo el movimiento Make America Healthy Again (MAHA), liderado por Robert F. Kennedy Jr., la política nutricional apuesta ahora por “comida real” y menor procesamiento.